FRAGILIDAD EN EL ADULTO MAYOR

8 septiembre, 2017

La transición demográfica genera cambios y retos en los sistemas de salud.

En México y América latina factores como la disminución de la fecundidad y el aumento en la esperanza de vida han generado que la población tenga una mayor inclinación hacia el envejecimiento. Y tomando en cuenta que se considera a una población envejecida cuando ésta supera el 10% de su totalidad de adultos mayores, las nuestras cada vez están más cerca de serlo.

Uno de los problemas es el cuadro de los adultos mayores que en muchos casos presentan dificultades para desempeñarse por sí mismos en la vida diaria. Este problema de salud es llamado fragilidad, y se caracteriza por una disminución de la reserva fisiológica o un estado de pérdida en el equilibrio del organismo, también conocido como homeostasis.

Se considera que una persona madura pueda presentar síndrome de fragilidad cuando cumple 3 o más de los siguientes síntomas:

  1. Pérdida de peso Involuntaria (4.5 kg o más por año)
  2. Sentimiento de agotamiento general
  3. Debilidad (medida por fuerza de prehensión)
  4. Lenta velocidad al caminar (basados en una distancia de 4.6 m)
  5. Bajo nivel de actividad física (menor de 400 cal por semana)

Padecer Fragilidad puede provocar mayor riesgo de muerte, discapacidad, hospitalización y fractura de cadera. 

Las causas que la provocan son:

Malnutrición crónica

Sarcopenia

Disminución de la fuerza

Intolerancia al ejercicio

Disminución del gasto energético total

Su diagnóstico temprano y tomar medidas oportunas puede disminuir el riesgo de mortalidad, hospitalizaciones e incluso la muerte de los pacientes afectados.

Para prevenir la fragilidad se recomienda:

  1. Realizar ejercicio físico, al menos 15 a 30 minutos diarios de caminata.
  2. Realizar actividad física dentro de la vida cotidiana, usar menos la tecnología que limita el movimiento como lo pueden ser controles remotos, elevadores o escaleras eléctricas.
  3. Realizar ejercicios de fuerza al menos 3 veces por semana, durante 10 minutos, éstos pueden ser medias lagartijas, ejercicios con ligas o cuerdas; actividades como taichi, pilates o pesas.
  4. Cuidar la dieta, ésta debe contener todos los grupos de alimentos con especial atención a frutas y verduras, proteínas de origen animal y grasas buenas.
  5. Las grasas monoinsaturadas del aceite de aguacate Ahuacatlán contribuyen a la inhibición del crecimiento de las células cancerígenas en la próstata y la acumulación de grasa en el cuerpo, ayuda a controlar el nivel de colesterol total, eleva colesterol HDL (colesterol bueno) y cuida la vista por su contenido en vitaminas E y betacarotenos y por ser un antioxidante natural. Además de que su punto de humo evita radicales libres.

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